Skretting en el mundo 

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3 Sep 2014

José Villalón es Director Corporativo de Sustentabilidad de Nutreco. Posee un Máster en Ciencias en Nutrición de Peces de la Universidad de Washington y 27 años de experiencia en el cultivo de camarón blanco en Islas Vírgenes, Ecuador y México. En 1991, escribió un manual práctico para el cultivo de camarón. Después se unió a la WWF-US para liderar el programa de acuicultura durante seis años donde gestionó la iniciativa de los Diálogos de la Acuicultura.

La acuicultura se encuentra en un punto de inflexión crucial, en el cual puede modelar la forma en que debe cultivarse la proteína en el futuro. Esto le otorga a la industria la licencia social para operar y señala el camino a los otros productores de proteínas. Quiero desarrollar este planteamiento bajo tres ópticas. La primera de ellas establece el escenario, el cual nos plantea el problema de enfrentar el crecimiento de la población de los 7 mil millones actuales a los 9,3 mil millones que seremos en cuatro décadas más, con un importante incremento de una clase media equivalente a 3 mil millones de personas que ingresarán a este segmento. Esto nos plantea la necesidad de duplicar la producción de alimentos en el mismo período, al mismo tiempo que habrá que manejar la huella de carbono.

La acuicultura se encuentra en un punto de inflexión crucial, en el cual puede modelar la forma en que debe cultivarse la proteína en el futuro.

La WWF emite cada dos años el informe Living Planet y de acuerdo al último informe del 2012, se estima que para el año 2035 estaremos consumiendo 2 veces los recursos naturales disponibles de la tierra. Actualmente consumimos 1,5 veces los recursos naturales disponibles. ¿Cómo lo haremos? hoy el 38% del área terrestre del planeta está destinado a la producción de alimentos en forma directa o indirecta, pero ¿qué ocurre con el resto de la tierra? Quiero aquí destacar la vastedad de los océanos en comparación con las áreas terrestres disponibles. Un 2% del área terrestre del planeta está ocupada por ciudades, 5% por desiertos, 18% son montañas lagos y arroyos, 14% son reservas naturales, y eso deja un 24% de tierras disponibles para incrementar la agricultura. Pero si el primer 38% fue elegido por sus aptitudes agrícolas, es muy difícil que el 24% restante de tierras menos aptas pudiese duplicar la producción de alimentos. Nuestra situación actual es de restricción de tierra y de vastas reservas de agua en los océanos. Este 38% de las tierras utilizadas por la agricultura está sediento por agua. El 70% del agua disponible para uso humano es consumido por la agricultura.

Actualmente mil millones de seres humanos no tienen acceso a agua limpia, lo que establece el escenario para una reducción en la agricultura tradicional, una baja de la generación de energía, y para comprender que estamos ante un recurso restringido. Vemos muchas noticias que describen la forma en que el cambio climático afecta el acceso de millones al agua y a los alimentos. El 2010 hubo grandes sequías que afectaron el precio de los alimentos, lo que llevó a múltiples alzamientos y conflictos sociales. Existe una clara correlación entre el incremento en los precios de los alimentos y los conflictos sociales. Así la seguridad de los alimentos se traduce en seguridad nacional, no sólo limitada a las economías emergentes. Actualmente, y a pesar de que los alimentos no tienen altos precios, unas 870 millones de personas se van a dormir con hambre. Éste es nuestro desafío.

UNA SOLUCIÓN VIABLE

La segunda óptica nos plantea que la acuicultura puede ser parte de la solución. La acuicultura ha estado bajo el escrutinio social durante las últimas décadas, incluyendo los consumidores y las ONG, pero creo que la industria ha reaccionado en forma positiva. Podría discutir que es el único sector productivo de proteínas que ha incrementado su e ciencia medioambiental y ha buscado enfrentar el escrutinio público mediante la búsqueda de certificaciones de sustentabilidad realizadas por terceras partes, como también del cumplimiento de estándares de sustentabilidad. Al revisar algunas de las eficiencias medioambientales de la industria, tenemos que el rendimiento alimenticio de la acuicultura casi duplica al de la agricultura tradicional, lo mismo con respecto a retención de energía y de la proteína. Las cifras también favorecen a la acuicultura en cuanto al factor de conversión de alimento, usando como ejemplo el FCR del salmón del Atlántico respecto del vacuno, tendríamos una diferencia de casi 10 a 1 entre ambos. Esto es en realidad el argumento de cómo producir más con menos. Se necesitan 13 kilos de granos commodity para producir un kilo de pescado, mientras que se necesitan 60 kilos de granos commodity para producir un kilo de vacuno.

El rendimiento alimenticio de la acuicultura casi duplica al de la agricultura tradicional, lo mismo con respecto a retención de energía y de la proteína.

En cuanto a producción de gases de efecto invernadero, si comparamos la producción de peces de acuicultura con la de vacunos, obtenemos una tasa que nos indica una proporción de 7 a 1, lo cual es un importante argumento de sustentabilidad. Por esto la acuicultura no debería competir entre sus diversos sectores, y ni siquiera con la pesca de peces silvestres. La verdadera competencia es con otros productores de proteínas, vacunos, aves y cerdos. Y la industria debería consolidar una estrategia alrededor de esta idea. El profesor Michael Porter dijo que para que una estrategia de negocios tuviese éxito, no se debería competir con el rival en la misma dimensión, sino que el éxito viene de competir en una dimensión única y exclusiva. Ésta es la dimensión única y exclusiva de nuestra industria, el ser medioambientalmente eficientes, y estar certificados y verificados por terceras partes independientes como productores responsables. Es obvio que éste es el tema que tenemos que abordar, el producir el doble de alimentos bajando al mismo tiempo la huella de carbono a la mitad, lo que es en realidad una demostración de cómo producir más con menos, fácil de decir, difícil de hacer, pero posible. Si observamos a la industria salmonera noruega, vemos que ésta ha crecido en forma exponencial, reduciendo al mismo tiempo el consumo de harina y aceite de pescado; claro que se puede argumentar que el consumo de soya ha crecido en forma inversa, pero existen mecanismos para proveer de soya sustentable.

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En las últimas décadas nuestra industria ha enfrentado una enorme presión por parte de las ONG y de la sociedad en general, pero ha reaccionado en forma apropiada, mejorando su eficiencia medio ambiental, y mediante la certificación por parte de terceros independientes, lo que está logrando una producción responsable. Si se observan todos los estándares actualmente disponibles para certificación de la acuicultura, hay cerca de 30, con diversos enfoques, y algunos de ellos se acercan paso a paso al cumplimiento de los “estándares de oro”. Cerca del 2006, el WWF se embarcó en un proyecto global muy ambicioso de la acuicultura llamado Diálogos de la Acuicultura, que involucró a 2.200 personas de todo el planeta, tardó 8 años en completar estándares medioambientales y sociales, estudiando 9 especies de peces, camarones y moluscos, con un costo de US$7 millones en el período. Pero fue el primer y único estándar creado bajo las rigurosas directrices ISO, y mostró un buen balance entre los intereses de la industria y las ONG, y entre compradores y traders. Muchos reclamaron por lo caro que fue y el tiempo consumido en completarlo. Pero en realidad no captaron la propuesta de valor de este estudio, el cual fue mucho más allá de crear estándares, sino que mostró cuáles eran los impactos claves, las brechas que existían en la ciencia y los conocimientos, y cuando existía controversia en la ciencia, se trató de llegar a acuerdos de consenso, creando un mapa de cómo se deberían enfrentar los desafíos en forma responsable. Luego, el año pasado “Conservation International”, una de las principales ONG, se unió con el “World Fish Center” para realizar un informe de “Evaluación de ciclo de vida” comparando la acuicultura con las otras formas de producción de proteína tales como la proteína terrestre, concluyó que bajo una perspectiva medioambiental: gases de efecto invernadero, energía, uso del agua, y desde el punto de vista de eficiencia, la acuicultura fue considerada como la mejor propuesta. Esta es una fuerte declaración para ser hecha en público por una ONG, es traer la ciencia a la discusión, en vez del aspecto emocional que domina en muchas ocasiones.

El sector privado tiene un rol clave en el desarrollo de la industria. Y un ejemplo de ello sucedió aquí mismo en Noruega el año pasado. Global Salmon Initiative, representando el 70% de la industria salmonera global a través de 15 empresas productoras, anunció que decidió manejar en conjunto los temas relacionados con la eficiencia medioambiental y la sustentabilidad, enfocándose en temas como el piojo de mar, alimento sustentable, etc. Esta es la primera vez en que el 70% de una industria productiva de alimentos se une para enfocarse en estos temas, en forma pre- competitiva y de cooperación. Hicieron público su propósito de lograr el estándar de oro de la ASC (Aquaculture Stewardship Council) para el 2020, y mientras tanto hay varias certificaciones a las que pueden aspirar. El mayor impacto del GSI será la reacción que pueda generar en otros sectores acuícolas e industrias productoras de proteínas.

Finalmente, la última óptica es ¿cómo enfrentamos la mejora continua de la industria?. Ya existen plataformas públicas, dedicadas a interpelar a la cadena de valor con respecto a la sustentabilidad y el desempeño social. Creo que el relacionarse con estas plataformas en una forma abierta y colaborativa es el próximo paso que debe tomar la industria en forma colectiva, para educar y permitir a los consumidores comprender y racionalizar sus elecciones. Yo diría que la Iniciativa Global del Salmón tiene un lugar en la mesa para destacar lo que ha hecho la industria en los últimos 20 años, y mostrar las herramientas con que cuentan que permiten demostrar sus avances con respecto a la sustentabilidad, mediante certificaciones otorgadas por terceras partes. Por otro lado, está el Consorcio de la Sustentabilidad, donde 90 minoristas trabajan en conjunto en forma abierta y pre-competitiva para enfrentar algunos de los temas relacionados con la sustentabilidad de la cadena de suministro de su industria. Pero diría que el grupo más importante al que debería acudir el GSI es el “Consumer Goods Forum, que reúne a 400 minoristas que representan ingresos anuales por US$ 3,5 millones de millones en 70 países diferentes. Creo que todos los presentes en esta sala tienen a sus clientes sentados en esa mesa. ¡Qué mejor plataforma para nuestra industria para dar a conocer su e ciencia y las certificaciones de sustentabilidad a las que estamos optando. Estamos en esto juntos, no podemos actuar bajo la figura estereotipada de grupos movidos por intereses personales. De los minutos más oscuros nacen los minutos más brillantes. No seamos tímidos para enfrentar esta oscuridad y encontrar soluciones a los problemas pendientes. Esto nos dará la habilidad para responder responsablemente a la demanda de alimentos, y nos entregará una licencia social para operar, de manera que podamos gestionar nuestra huella de carbono en los próximos 40 años y el reto de duplicar la cantidad de alimento manteniendo un equilibrio.

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